La levedad del ser

La levedad del ser

miércoles, 25 de febrero de 2015

BABELONIA Opúsculo virtual de poesía 7/2015 Poemas de Leópold Sedar Shengor (*)...


BABELONIA
Opúsculo virtual de poesía 7/2015
Poemas de Leópold Sedar Shengor (*)...
ORACIÓN A LAS MÁSCARAS
¡Máscaras! ¡Oh máscaras!
Máscara negra, máscara roja,
máscaras blanquinegras.
Máscaras de todo horizonte
de donde sopla el Espíritu,
os saludo en silencio.
Y no a ti el último Antepasado
de cabeza de León.
Guardáis este lugar prohibido
a toda sonrisa de mujer,
a toda sonrisa que se marchita.
Destiláis ese aire de eternidad
en el que respiro el aliento de mis Padres.
Máscaras de rostros sin máscara,
despojados de todo hoyuelo y de toda arruga,
que habéis compuesto este retrato,
este rostro mío inclinado sobre el altar de blanco papel.
A vuestra imagen, ¡escuchadme!
Ya se muere el África de los imperios,
es la agonía de una princesa deplorable.
Y también Europa
a la que nos une el cordón umbilical.
Fijad vuestros ojos inmutables
en vuestros hijos dominados que dan su vida como el pobre su última ropa.
Que respondamos con nuestra presencia
al renacer del mundo,
como es necesaria la levadura a la harina blanca.
¿Pues quién enseñaría el ritmo de las máquinas
y de los cañones al mundo desaparecido?
¿Quién daría el grito de alegría para despertar
a muertos y a huérfanos al amanecer?
Decid, ¿quién devolvería el recuerdo de la vida
al hombre de esperanzas rotas?
Nos llaman los hombres del algodón,
del café, del aceite,
nos llaman los hombres de la muerte.
Somos los hombres de la danza,
cuyos pies recobran fuerza
al golpear el duro suelo.

MUJER NEGRA
¡Mujer desnuda, mujer negra
Vestida de tu color que es vida,
de tu forma que es belleza!
He crecido a tu sombra;
la suavidad de tus manos vendaba mis ojos.
Y en pleno verano y en pleno mediodía,
te descubro.
Tierra prometida desde la alta cima de un puerto calcinado,
tu belleza me fulmina en pleno corazón,
como el relámpago del águila.
Mujer desnuda, mujer oscura,
fruto maduro de carne tersa,
sombrío éxtasis del vino negro,
boca que haces lírica mi boca,
sabana de horizontes puros,
sabana estremecida
bajo caricias ardientes del viento del Este.
Tamtan esculpido, tamtan terso
que ruges bajo los dedos del vencedor.
Tu voz grave de contralto
es el canto espiritual de la Amada.
CANTO DE PRIMAVERA
[FRAGMENTO]
Para una muchacha negra de talón rosa
I
¡Cantos de aves se elevan diáfanos en el cielo primitivo,
El aroma verde de la hierba asciende, Abril!
Escucho el aliento de la aurora conmovida, las nubes blancas
de mis cortinas.
Escucho el canto del sol sobre mis postigos melodiosos.
Siento como un aliento el recuerdo de Naët sobre mi nuca
desnuda amotinándose.
Mi sangre, a mi pesar cómplice, murmura en mis venas
Eres tú, amiga mía — ¡Oh! escucha la respiración ya cálida
en el abril de otro continente.
¡Oh! escucha cómo se deslizan escarchadas de azul las alas
de las golondrinas migratorias.
Escucha el aleteo blanco y negro de las cigüeñas en el
extremo de sus velos desplegados.
Escucha el mensaje de la primavera de otra época,
de otro continente.
Escucha el mensaje del África lejana y el canto de tu
sangre
Escucho la sabia de abril en tus venas cantar.
ME IMAGINO O SUEÑO DE MUCHACHA
Me imagino contigo ahí.
Hay sol
Y el canto extraño de ese pájaro perdido.
Parece un atardecer de verano,
Iluminado.
Siento volverme tonta, muy tonta.
Tengo un deseo enorme de acostarme en la paja,
Con lunares de sol sobre mi piel desnuda,
Alas de mariposas y pétalos anchos
Y mil bichitos de tierra
A mí alrededor.
TU CARTA SOBRE LA SÁBANA
Tu carta sobre la sábana,
bajo la lámpara perfumada
Azul como la camisa nueva que el muchacho alisa
Cantando, como el cielo y el mar y mí anhelo
Tu carta. Y el mar tiene su sal, y el aire la leche el pan el arroz, digo
Su sal
La vida contiene su vigor, y la carta su sentido
El sentido de Dios y su movimiento.
Sin tu carta la vida no sería vida
Tus labios mi sal mi sol, mi aire fresco y mi nieve.
SPLEEN
Quiero calmar tu morriña, mi amor,
Y que se duerma,
Murmurarte ese aire viejo de blues
Para que se duerma. Es un blues melancólico,
Un blues nostálgico,
Un blues indolente
Y lento.
Son vírgenes con miradas matizadas de extrañeza,
La indolencia triste de los crepúsculos.
Es la sabana que llora en el claro de luna,
Digo el largo solo de una larga melopeya.
Es un blues melancólico,
Un blues nostálgico,
Un blues indolente
Y lento.
PARA LA NEGRA RUBIA
Y finalmente has venido en el alba dulce,
Vestida con tus ojos de verdes praderas
Y cubierta de oro y de hojas de otoño.
Tomaste mi cabeza
En tus delicadas manos de hada,
Me besaste en la frente
Y yo descansé
En tu pecho,
Mi amiga, mi amiga, ¡oh mi amiga!
DISTURBIO EN HARLEM
Y me desperté una mañana
De mi sueño obstinado y mudo
Feliz, al son de un jazz aéreo
Ellos desvendaron las gallas de su mundo gangrenado
Y entonces, vi sus ignominias
Bajo el terciopelo y la seda fina.
Quise tragarme la saliva.
Pero no pude.
Mi cabeza es una caldera hirviente
De alcohol
Una fábrica de revueltas
Acrecentada por largos siglos de paciencia.
¡Necesito combate, grito muertos,
Sangre!
ASESINATOS
Se les puede ver sobre las rutas de cautivos, las largas rutas del desastre
Esbeltos álamos, estatuas de los dioses más sombríos ceñidos con sus mantos de oro
Los prisioneros senegaleses alejados tenebrosamente en territorios de Francia.
En vano te cortaron la risa, en vano la flor más negra de tu carne.
Eres la flor de belleza primera entre la ausencia desnuda de las flores
Flor negra de sonrisa grave, diamante de un tiempo inmemorial.
Eres arcilla y savia de la verde primavera en este mundo
De la pareja primitiva eres la carne, el vientre fecundo, la simiente
Eres sagrado pulular de los jardines paradisíacos y claros
En esta selva irreductible, triunfante del fuego y la centella.
El canto vasto de tu sangre vence maquinarias y cañones
Y tu palabra palpitante las mentiras y sofismas
Ningún odio en tu alma sin odio, ninguna coartada para tu alma sin coartada
Oh mártires negros raza inmortal, permítanme decir esas palabras que perdonan.
Léopold Sédar Senghor (1906-2001). Poeta, ensayista, y primer presidente de Senegal (1960-1979). Junto con Aimé Césaire (Martinica) y Léon Damas (Islas Guadalupe), creó el movimiento de “La Négritude”, que pugnaba por la reivindicación de una estética inmanentemente Africana. De padres acomodados, estudió en Paris desde su infancia, para posteriormente ser profesor en Tours. Fue prisionero de guerra por los alemanes de 1940 a 1943 al servir en el ejército francés durante la II Guerra Mundial. Tras ser liberado continuó ejerciendo la docencia, pero pronto empezó a dedicarse a la política. De 1946 a 1958 fue diputado socialista por Senegal en la Asamblea Nacional francesa. Cuando su país alcanzó la independencia en 1959, fue elegido presidente de la República. Permaneció en el cargo hasta su retiro voluntario, a finales de 1980, tras haber sido reelegido en 1968, 1973 y 1978 de forma ininterrumpida. Fundó en 1947 la revista Présence Africaine, una de las principales publicaciones panafricanistas de su tiempo y publicó, en 1948 la Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache de langue française imprescindible para quien quiera estudiar poesía negra en lengua francesa. Entre su obra poética, encontramos: Chants d’ombre, (1945); Hosties noires (1948); Éthiopiques (1956);Nocturnes (1961). De su trabajo como ensayista destacan entre muchos otros: Nations et voies africaines du socialisme (1961-1964) y Liberté I-V (1964-1993), que presentan la visión post-independentista de los Pueblos Bantúes.
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