La levedad del ser

La levedad del ser

jueves, 12 de mayo de 2016

Macondo y las mariposas amarillas de Gabriel García Márquez

Macondo y las mariposas amarillas de Gabriel García Márquez

Macondo, territorio mítico de García Márquez, recreado por Fernando Vicente. elpais.com
Gabriel Garcia Marquez, por Jose Lara - Flickr (en malvenko.net: [1]), CC BY-SA 2.0, via Commons Wikimedia
Gabriel Garcia Marquez, por Jose Lara – Flickr (en malvenko.net: [1]), CC BY-SA 2.0, via Commons Wikimedia
Considerado el escritor colombiano más grande de todos los tiempos y uno de los autores más importantes del siglo XX, Gabriel José de la Concordia García Márquez, más conocido cariñosamente como Gabo, fue el máximo representante del movimiento literario llamado “realismo mágico” floreciente en Latinoamérica, dejándonos obras tan conocidas como Cien años de soledad o Crónica de una muerte anunciada, entre otras muchas. Por su gran trabajo, recibiría el Premio Nobel de Literatura en 1982.
García Márquez nació en Aracataca, Colombia, un 6 de marzo de 1927, siendo el primogénito de Luisa Santiaga Márquez y el telegrafista Gabriel Eligio García. Los primeros ocho años los vivió con sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Márquez, veterano de la Guerra de los Mil Días (1899 – 1902) y Tranquilina Iguarán. Su primera infancia transcurrió dentro del entorno de un gran número de tíos y primos, en donde mandaba el anciano abuelo, testigo indirecto de los hechos que rodearon La matanza de las Bananeras en 1928. Todas sus vivencias en este entorno familiar y los relatos exagerados de la cegatona abuela Tranquilina quedaron impresos en su memoria, consolidando el caldo de cultivo del estilo tan particular del escritor y que años más tarde constituiría las bases del “realismo mágico”. Este movimiento literario, en palabras sencillas, consiste en contar la realidad adornada de eventos fantásticos, logrando con esta alquimia literaria una fascinante historia en la que la imaginación y la verdad se acaban por confundir.
Después de la muerte de su abuelo en 1936, García Márquez se trasladó con sus padres a Sucre, un puerto fluvial en el departamento del mismo nombre, de donde posteriormente lo enviaron a estudiar a Barranquilla. Siendo estudiante del colegio San José ya escribía versos humorísticos, destreza que continuó cultivando al ingresar al colegio de los jesuitas en la misma ciudad. En 1940, gracias a una beca, ingresó al Liceo Nacional de Zipaquirá, en donde obtuvo el grado de bachiller en 1946. Regresaría más tarde a Sucre, a encontrarse de nuevo con sus padres, quienes lo persuadieron para iniciar la carrera de Derecho en la Universidad Nacional en Bogotá. Una vez ahí, continuó dándole rienda suelta a su verdadera vocación, y fue así como en el periódicoEl Espectador le publicaron su primer cuento: La tercera resignación.
Un par de años después lo sorprendería el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán; todo ese maremágnum de violencia que se desencadenó después y que la historia ha registrado como “el bogotazo” cambió por completo su vida. Todas sus pertenencias y manuscritos fueron consumidos por las llamas del incendio del lugar donde vivía. El cierre indefinido de la Universidad Nacional lo obligó a gestionar la transferencia a la Universidad de Cartagena, donde continuó siendo un alumno irregular. Nunca se graduó. Lo suyo eran las Letras, por lo cual, muy pronto empezó a ejercer como periodista de oficio y no de profesión a través de una columna en el periódico recién fundado El Universal. De ahí en adelante estaría vinculado a varias publicaciones, no solo en Colombia sino también en el extranjero.
En 1955 publicó La hojarasca, donde surge por primera vez Macondo, el pueblo ficticio que hizo famoso en Cien años de soledad. Tres años más tarde aparece El coronel no tiene quien le escriba, novela que el propio autor, reconocería que había sido la más simple de las escritas por él hasta ese momento. Esto se demuestra en la escritura de la obra, la cual no incluye su estilo característico, como los frecuentes saltos en el tiempo de los acontecimientos ni la mezcla extraordinaria de eventos fantásticos con la realidad. Su protagonista, un viejo coronel y veterano de la Guerra de los Mil días, pasa el final de su vida esperando la pensión que nunca llega.
Gabo conoció a quien sería su futura esposa, Mercedes Barcha, cuando ella tenía tan solo 13 años. Según sus declaraciones en una entrevista, en medio de una borrachera le pidió que se casara con él cuando apenas era una niña que acababa de terminar su escuela primaria. La chica que lo enamoró se fue a estudiar a Medellín, pero empezaron a conocerse mejor en Barranquilla, donde pasaba sus vacaciones de fin de año. Su relación estuvo a punto de romperse en pleno surgimiento de los años cincuenta, época de muchas carencias económicas, en medio de las cuales el escritor se fue para París. Con el océano Atlántico de por medio, el noviazgo se nutrió de múltiples cartas perfumadas y una foto de Mercedes que adornaba su cuarto en la capital francesa. Tiempo después él se instalaría en Venezuela para formar parte de una publicación en este país. Y un día cualquiera, en el cual se encontraba bajo un sentimiento de mucha soledad, decidió viajar a Barranquilla, donde finalmente se casaron el 21 de marzo de 1958.
En 1962, García Márquez publicó el volumen de cuentos Los funerales de la mama grande, y en este mismo año, La mala hora recibió el Premio Esso de novela colombiana, aunque sólo tomó forma de libro dos años después. Durante su estancia en México en 1964, inició su amistad con el escritor mexicano Carlos Puentes, y en conjunto elaboraron una docena de guiones para  películas durante dos años.
A lo largo de este tiempo, nuestro hombre empezó a fraguar la idea de contar la historia de las generaciones de los Buendía, desde la fundación del pueblo Macondo hasta la extinción del último descendiente. Todos los acontecimientos vividos durante su niñez en casa de sus abuelos, condimentados con otros relatos  producto de su prodigiosa imaginación, como el de Mauricio Babilonia, quien andaba por Macondo siempre rodeado de un enjambre de mariposas amarillas “revoloteando sobre su cabeza”, quedarían para siempre impresas dentro de su obra cumbre Cien años de soledad, novela que lo catapultó a la fama mundial tras su publicación en 1967.
El acoso de periodistas y editores no se hizo esperar, y como le resultaba imposible vivir en medio de este ambiente, partió con su familia para Barcelona, en donde creía poder estar más tranquilo para escribir una novela sobre un dictador latinoamericano. Esta ciudad era por aquel entonces, un centro cultural y de oposición intelectual al régimen de Francisco Franco. Entre los muchos escritores expatriados allí se encontraba el peruano Mario Vargas Llosa, con quien entabló amistad hasta su ruptura personal e ideológica en 1976.
Los dos escritores se habían conocido en Caracas en 1967, cuando Vargas Llosa recibió el premio Rómulo Gallegos por su  novela La casa verde. En realidad tenían muchas cosas en común, entre otras, ambos fueron criados por sus abuelos. A partir de sus ocho años, Gabo empezó a vivir con su padre, lo cual no fue nada fácil después de ser el consentido de su abuelo. Vargas Llosa por su lado, hasta los diez años creyó que su padre no existía. En los sesenta, ambos soñaban con escribir una novela a cuatro manos sobre la guerra entre Colombia y Perú. García Márquez le decía a su amigo en una de sus cartas que tenía dos mil anécdotas sobre esa guerra y le pedía que averiguara otras en su país para armar una novela delirante sobre esta historia. Pero esta gran amistad terminó el 12 de febrero de 1976 en el Palacio de las Bellas Artes de México, cuando Vargas Llosa le propinó una golpiza a su compadre, dejándole su ojo derecho morado. Las circunstancias relacionadas con esta situación son todo un misterio. Según las palabras del peruano, “hicieron un pacto de caballeros” para no revelar jamás los detalles de lo sucedido.
Para su siguiente novela, El otoño del patriarca (1975), Gabo se tomó siete años en su elaboración. Mientras tanto durante este lapso de tiempo cobraron vida dos volúmenes de cuentos: La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada (1973) y Ojos de perro azul (1974). En 1981, estaba viviendo de nuevo en Colombia, cuando dio a la luz Crónica de una muerte anunciada, novela basada en hechos reales ocurridos en 1951, y cuyo argumento fue llevado al cine en 1987. En 1982 a la edad de cincuenta y cuatro años recibió el Premio Nobel de literatura, convirtiéndose en el condecorado más joven desde Albert Camus quien fue recibió el mismo galardón en 1957.
Para nadie es un secreto la fuerte afinidad que tenía con las ideologías de izquierda y el apoyo dado a movimientos de esta índole. Por este motivo el 26 de marzo de 1981 solicitó el asilo político al gobierno mexicano, en cuyo territorio vivió hasta el final de sus días.
En 1985 publicó El amor en los tiempos del cólera, inspirada en la relación amorosa de sus padres, para lo cual, se entrevistó durante varios días con cada uno de ellos por separado. En 1989 dio a la luz El general en su laberinto, una crónica novelada de los últimos días del Libertador Simón Bolívar.
El 30 mayo de 2007, con motivo de la celebración de sus ochenta años y cuarenta de la publicación de Cien años de soledad, acompañado por su esposa y trescientos amigos llegó en un tren que partió desde Santa Marta hasta Aracataca. El tren, bautizado como “El Tren amarillo de Macondo”, fue decorado con una fotografía suya rodeada de mariposas amarillas y una bandera colombiana. Luego de tres horas de recorrido, en su pueblo natal se celebró una inmensa fiesta. No era para menos.
Falleció el 17 de abril de 2014, a la edad de ochenta y siete años, luego de padecer un cáncer muy agresivo, el cual, lo mantuvo internado en una clínica en México durante un par de semanas. Varios estadistas de todas partes expresaron su tristeza con motivo de su muerte. Sus libros siguen siendo referentes de la magia mezclada con la realidad prosaica de nuestra propia naturaleza y son leídos alrededor de todo el mundo.
FUENTES Y REFERENCIAS

lunes, 28 de marzo de 2016

El pequeño Swift Un iluminador ensayo con limitaciones interpreta la carrera literaria del polémico Philip Roth.BABELIA

EL LIBRO DE LA SEMANA

El pequeño Swift

Un iluminador ensayo con limitaciones interpreta la carrera literaria del polémico Philip Roth

El escritor Philip Roth, en Nueva York en 2010. Eric Thayer (Reuters)



Siempre se ha dicho que Jonathan Swift, tal vez el más importante escritor en lengua inglesa de su tiempo (con el permiso de James Boswell), fue un escritor que unía a su gran inteligencia una absoluta incapacidad para la ilusión. Una oculta de­sesperación le llevaba a la crítica de todos los valores dominantes, hasta amenazar las raíces mismas de la existencia humana en Los viajes de Gulliver (1726). Y agradezco a la autora de Roth desencadenado. Un escritor y sus obras, Claudia Roth Pierpont, que sugiera las correspondencias apreciables en el talento y sensibilidad de ambos novelistas. Porque, en efecto, con siglos de distancia, los dos recurren a la sátira como el principal instrumento de su literatura, pero también late en ellos el deseo de renovar la prosa de su tiempo, dotándola de una nueva y punzante vitalidad. Asimismo los dos se caracterizan por un componente obsesivo y amargo de su personalidad que les conduce a la depresión ocasionalmente.
El título de este iluminador ensayo con hechura biográfica juega con el conocido Zuckerman encadenado / desencadenado de Philip Roth, como sugiriendo la liberación de las claves de un escritor cohibido (en todo caso, como persona, no como novelista). No hay ningún lazo de parentesco entre ellos, aunque su apellido sea idéntico. Claudia Roth fue periodista de The New Yorker hasta 2004, cuando levantó el vuelo para centrarse en su propia literatura. El libro que ahora nos ocupa sigue su metodología característica: yux­taponer vida y obra a fin de que ambas se enriquezcan mutuamente y permitan reconstruir las verdaderas dimensiones de una trayectoria literaria. Lo practicó ya con Hannah Arendt, Gertrude Stein, Anaïs Nin o Margaret Mitchell. Es decir, que casi siempre fueron ellas —“mentes apasionantes”— las que centraron su interés.
Su última contribución gira, sin embargo, en torno a Philip Roth, el escritor vivo más importante de la narrativa americana contemporánea. Y un novelista que ha tenido sus problemas con la crítica feminista, acusándole de misógino e incluso de maltrato emocional, a raíz de la publicación de las memorias de su segunda esposa, Claire Bloom, Leaving a Doll’s House (traducidas por Circe como Adiós a una casa de muñecas). Un libro que le valió la enemistad de John Updike, quien dio crédito absoluto a las acusaciones; y un sinfín de comentarios y chascarrillos que le dejaron particularmente indefenso. Para amortiguar el golpe, Roth abandonó Nueva York y se refugió en su casa de Connecticut, pero aquella experiencia trabajaría por dentro y de ella saldría Me casé con una comunista y, sobre todo,La mancha humana, una obra excepcional donde el novelista deconstruye la forma en que el deshonor moral y el chismorreo se han convertido en un entretenimiento público, causando un daño irreparable. En todo caso, con Bloom llovía sobre mojado, pues había quedado marcado por su primer matrimonio con Maggie Martinson, una mujer inestable de la que se vengaría en Mi vida como hombre.
Roth desencadenado se lee con fluidez y está escrito con inteligencia y perspicacia, ofreciendo una interpretación coherente de su carrera literaria. No se espere una biografía convencional del personaje, pues el libro ha contado con su estrecha colaboración: parte de una amistad imprecisa entre ambos —“en la salud y en la enfermedad”— y por ello ofrece muchas limitaciones. La más grave es que no se analiza la psicología de Roth ni se menciona su evidente neurosis, y se pasa de puntillas sobre el contexto judío de Newark, de donde salen sus primeros y vitriólicos libros, y muy especialmente El lamento de Portnoy. La escritora, consciente de su antifreudismo, evita profundizar en su vida familiar y traza una diagonal hasta el primer libro, Goodbye, Columbus. Ahí es donde Claudia Roth empieza a pisar firme, proporcionando una visión filosófica de su obra que incluye la tensa relación del autor con la crítica. Es obvio que el libro debe luchar con todo lo que Roth ha escrito y ha dicho de sí mismo —Los hechos: autobiografía de un novelista, Patrimonio: una historia verdadera, El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras, y muy especialmente a través de su heterónimo, Nathan Zuckerman—, pero sale airosamente del empeño. La biografía llegará algún día.

lunes, 14 de marzo de 2016

Literatura y psicoanalisis´. Se cumplen hoy 133 años de la muerte de Karl Marx


Se cumplen hoy 133 años de la muerte de Karl Marx /
Nuestro homenaje en Literatura y Psicoanálisis para este gran filósofo que logró ser una bisagra en la Historia a partir de darle una vuelta de tuerca al gran Hegel,,Orlando,,,
"Hoy día, todo parece llevar en su seno su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza recién descubiertas se convierten, por arte de un extraño maleficio, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de cualidades morales. El dominio del hombre sobre la naturaleza es cada vez mayor; pero, al mismo tiempo, el hombre se convierte en esclavo de otros hombres o de su propia infamia. Hasta la pura luz de la ciencia parece no poder brillar más que sobre el fondo tenebroso de la ignorancia. Todos nuestros inventos y progresos parecen dotar de vida intelectual a las fuerzas materiales, mientras que reducen a la vida humana al nivel de una fuerza material bruta. Este antagonismo entre la industria moderna y la ciencia, por un lado, y la miseria y la decadencia, por otro; este antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho palpable, abrumador e incontrovertible. Unos partidos pueden lamentar este hecho; otros pueden querer deshacerse de los progresos modernos de la técnica con tal de verse libres de los conflictos actuales; otros más pueden imaginar que este notable progreso industrial debe complementarse con una regresión política igualmente notable. Por lo que a nosotros se refiere, no nos engañamos respecto a la naturaleza de ese espíritu maligno que se manifiesta constantemente en todas las contradicciones que acabamos de señalar. Sabemos que para hacer trabajar bien a las nuevas fuerzas de la sociedad se necesita únicamente que éstas pasen a manos de hombres nuevos, y que tales hombres nuevos son los trabajadores."
-Karl Marx, "Discurso pronunciado en la fiesta de aniversario del People's Paper", 19 de abril de 1856.

martes, 16 de febrero de 2016

Dia D -1. El mensaje cifrado de un poema de Verlaine sería el principio de la invasión. javierdelcampom / 6 junio, 2014-Chanson d’automne. Paul Verlaine


Chanson d’automne

Paul Verlaine

Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone.
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure
Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
Paul Verlaine, Poèmes saturniens

Dia D -1. El mensaje cifrado de un poema de Verlaine sería el principio de la invasión.


 
 
 
 
 
 
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La Abwehr – Servicio Secreto alemán- supo que los Aliados anunciarían, mediante las emisiones radiales regulares en francés de la BBC de Londres, el momento en que la resistencia francesa debería comenzar masivos actos de sabotaje contra objetivos del ejército de ocupación alemán y preparar el terreno para la invasión. Y así fue, en efecto, que se hizo con la lectura de unos versos del poema “Chanson d’automne” (Canción de otoño) escrita en 1886 por Paul Verlaine.
Los miembros de la Resistance francesa debían estar atentos a las emisiones radiadas por la BBC, puesto que la fecha exacta de la invasión no la decidirían hasta que los preparativos estuvieran listos y en el momento en que las condiciones atmosféricas lo permitieran. Sería era elComandante en Jefe de SHAEF, el General Dwight Eisenhower, quien daría la orden para comenzar la Operación Overlord. Los servicios de escucha de la Abwehr se mantenían atentos para informar inmediatamente a Berlín sobre la inminencia del ataque, tan pronto los versos fueran propalados.
Agentes alemanes se habrían infiltrado en grupos de la Resistencia y llegaron a tener conocimiento de los mensajes en clave para alertar a la clandestinidad mediante las emisiones en francés dirigidas a Francia por la BBC de Londres. Serían las dos primeras líneas de la Canción de Otoño, de Paul Verlaine. El primer verso fue:
“Les sanglots longs des violons de l’automne”
(pinchar arriba en el audio para escuchar el mensaje original radiado por la BBC)
Este verso fue radiado el 1º de junio y debería poner en marcha el recrudecimiento de los sabotajes, ordenando la movilización total de la resistencia francesa en preparación para la invasión. Hechos como este, no eran muy frecuentes, pues los expertos alemanes no lograban descifrar muchas de las aparentemente inofensivas transmisiones de la BBC de Londres.
Día D -1
Alrededor de las 21:15 horas del día 5 de junio, el jefe de información del Estado Mayor del comandante en jefe de los ejércitos del Oeste apareció en el comedor de oficiales buscando alGeneral Bodo Zimmerman, Jefe de Operaciones de los Ejércitos del Oeste. El oficial estaba presa de gran agitación, pues  acababa de descifrar un mensaje británico recientemente radiado por la BBC. Era el segundo verso de la Canción de Otoño que se escuchó así:
“Bercent mon cœur d’une langueur monotone”
(pinchar arriba en el audio para escuchar el mensaje original radiado por la BBC)
Este segundo verso fue radiado para avisar a la Resistencia que la orden para la invasión había sido emitida. Los monitores de radio alemanes escucharon y grabaron ambas señales, pero la mentalidad militar de la OKW -Alto Mando alemán- en Berlín no creía que los aliados quisieran alertar a la resistencia clandestina, mediante unos versos de poesía romántica intercalados en una radiodifusión pública.
El propio general de Gaulle era un asiduo locutor de la BBC enviando frecuentes mensajes a la Resistencia
El propio general de Gaulle era un asiduo locutor de la BBC enviando frecuentes mensajes a la Resistencia
El Mariscal de Campo Gerd von Rundstedt y su Jefe de Estado Mayor fueron informados, como asimismo el Cuartel General del Mariscal de Campo Erwin Rommel  que estaba al mando de las defensas del Atlático. Rommel regresaba de Obersalzberg, donde se había trasladado para reunirse con Hitler, pero no le esperaban antes de la tarde siguiente. El Cuartel General deRundstedt dio órdenes para una alerta general, aunque no se pudo comunicar personalmente con muchos oficiales superiores del Séptimo Ejército, debido a que se encontraban a bordo de sus automóviles regresando desde Rennes a sus respectivas unidades. También comunicaron al OKWen Alemania el texto del mensaje descifrado, así como las medidas tomadas. Más que eso, nada podían hacer pues las órdenes directas de Hitler eran no hacer ningún movimiento de tropas sin su autorización expresa.
Hitler y el Mariscal Rommel
Hitler y el Mariscal Rommel
Durante algunas horas nada más sucedió. Pasó la medianoche, pasó la una de la madrugada y ningún otro mensaje llegó a St. Germain. Alrededor de las 02:00, en el Cuartel general deRundstedt comenzaban a creer que se trataba sólo de otra falsa alarma cuando el Grupo de Ejércitos B comunicó haberse producido un lanzamiento de paracaidistas en Normandía poco después de la medianoche.
Tanto los servicios secretos de la Abwehr, como las diferentes ramas de la Wehrmacht,Kriegsmarine y Luftwaffe, sabían que los aliados estaban preparando la invasión, la cual podía comenzar en cualquier momento, pero también descartaban la posibilidad que ocurriera cuando las condiciones meteorológicas fueran adversas, y durante los primeros días de junio de 1944, sí que lo eran. Ante esa expectativa, diariamente se sucedían alarmas y más alarmas ante cualquier indicio que hiciera sospechar que las fuerzas de invasión se estaban poniendo en movimiento. Lo reiterado de los estados de alerta, más las alarmas que continuamente procedían de las diferentes unidades hizo que paulatinamente se les dejara de prestar atención. Prueba de ello, es que el General Rommel decidiera en vísperas del ataque Aliado viajar para visitar a su esposa, quien cumplía años.
En el OKW, en Berlín, los generales del Alto Mando no le dieron la importancia que la alerta suponía, puesto que aún pensaban que se trataba de ataques de diversión, convencidos, por los informes de la doble agente Lily sabían que la invasión debería ocurrir en el Paso de Calais. Además, existía una poderosa razón, la climática; pues la marea y las condiciones atmosféricas resultaban desfavorables para una invasión, y por último, seguían pensando que era poco probable que alguien pudiera informar mediante una emisión de la BBC, queel ataque Aliado estaba por comenzar.
Lily Sergeyev, alias Tesoro
La agente doble Lily Sergeyev, alias Tesoro

Los enigmas de la historia
Dos conjeturas se deducen de los hechos. Una, que los Aliados acostumbraron a los alemanes a oir comunicados para la Resistencia francesa mediante emisiones de la BBC de Londres, y cuando comunicaron, con los versos de Paul Verlaine, la inminente invasión pareció ser un mensaje más de los repetitivos avisos. Y la otra conjetura, que los servicios secretos de la Abwehr se las ingeniaron para discriminar ese mensaje en clave y lo enviaron a Alemania con la ceretaza probable de que era el aviso de la invasión.
En Londres, dos oficiales fueron detenidos sospechos de filtraciones, y un suboficial equivocó el destino de unos documentos secretos con el resultado de que acabaron en la rotativa del Daily Telegraph que publicó “unos crucigramas” cuyo autor era un tal señor Dowe, donde aparecían palabras clave de la Operación Overlord: Utah, Omaha, Mulberry, Neptuno,… y la mismaOverlord; lo que disparó los controles de seguridad del MI5. Con justa razón, las preocupaciones del General Eisenhower aumentaban a medida que pasaban las horas.
El después conocido como “Mensaje Verlaine“, plantea muchas hipótesis, pero lo cierto es, que avisó a la resistencia sobre el inicio de la Operación Overlord y los alemanes que los descifraron no supieron valerse de ellos par detener la invasión desde las playas de Normandía.

¿Error involuntario o premeditado?
Hay un último detalle interesante: el locutor de la BBC de Londres dijo, equivocadamente, el verso: “bercent mon cœur d’une langueur monotone“, en lugar del verso correcto de Verlaine que es: “blessent mon cœur d’une langueur monotone“. La palabra en francés “bercent” significa “balancear” y “blessent” quiere decir “hiere“. Es posible que el verso fue leído o transcrito equivocadamente, pero también puede ser que el error fuese una segunda clave de seguridad para su interpretación.